CONDUCTA ADICTIVA: LA RESPUESTA A UNA NECESIDAD INCONSCIENTE


Nuestra manera de actuar y de entender la realidad se ve influenciada por un grupo de factores: la información genética, el medio ambiente y los aspectos psicológicos. El aprendizaje se genera por medio del reforzamiento de estos factores. Algunos de estos condicionamientos se dan de manera inconsciente en momentos en que estamos en un estado sugestionable, en ocasiones generando dolor, confusión o rechazo, creando una necesidad no satisfecha. Es ahí donde la conducta adictiva puede iniciar su proceso de consolidación, ya que el individuo se encuentra en esa búsqueda de satisfacción. La psicoterapia ericksoniana nos ayuda a comunicarnos con el inconsciente para crear condicionamientos nuevos que logren transformar las creencias limitantes de manera saludable. Generando un nuevo aprendizaje interior que corte la conducta adictiva.

La dependencia y las necesidades

La curiosidad es una de las principales características del ser humano, gracias a ella nuestra raza se ha aventurado a investigar lo que hay más allá de lo que a simple vista podemos ver, lo que nos llevó a entender y después manipular el medio en el que nos desarrollamos. Este aprendizaje se dio por ensayo y error, generando un aprendizaje significativo cada vez que nuestra manipulación al ambiente resultaba en un reforzamiento positivo, lo cual Pavlov explica en su ley del reflejo condicional desde 1901. Esta curiosidad se expande tanto hacia afuera del ser humano, como hacia dentro del mismo, lo que nos ha llevado a generar diferentes disciplinas de estudio, las cuales con el paso del tiempo nos han demostrado la interdependencia que hay entre el contexto y el sujeto, entre el interior y el exterior. A lo largo de esta relación el ser humano ha aprendido a sobrevivir con lo que el contexto le brinda y con la habilidad de aprovechar al máximo estos recursos. En este camino se ha encontrado en el ambiente alimento y refugio, lo que ayudó a satisfacer estas necesidades básicas, y así ir perdurando y evolucionando en esta realidad. Esta habilidad de ir satisfaciendo necesidades se ha ido perfeccionando, lo cual ha ayudado a que en la actualidad tengamos cada vez una existencia más cómoda, siendo desde nuestro punto de vista, la satisfacción del placer la meta a lograr, pero tal vez hemos puesto nuestra meta en una necesidad imposible de satisfacer en su totalidad. Es por eso que tanto el consumo de ciertas sustancias y la repetición de ciertos comportamientos pueden generar en muchos casos una conducta adictiva, ya que se aprende a satisfacer una necesidad por medio del reforzamiento positivo, generando cambios bioquímicos que estimulan áreas de nuestro sistema nervioso creando estructuras neurales que dan por resultado un aprendizaje perdurable. Las características de un trastorno por uso de sustancias según el DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013), consiste en un grupo de síntomas cognoscitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que el sujeto continua consumiendo la sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionado con ella. Existe un patrón de repetida autoadmistración que a menudo lleve a la tolerancia, abstinencia y a una ingestión compulsiva de la sustancia. El DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013) menciona 7 criterios que se encuentran dentro de un trastorno por uso de sustancias y define la dependencia cuando se cumplen con tres o más de estos criterios dentro de un mismo periodo de 12 meses: 1) Tolerancia. 2) Abstinencia. 3) El sujeto tiene el deseo consciente de regular o abandonar el consumo de la sustancia, pero a pesar de su deseo consciente no ha tenido éxito 4) El sujeto dedica gran parte de su tiempo a conseguir la sustancia, consumirla y recuperarse de su consumo 5) En algunos sujetos gran parte de sus actividades giran alrededor de la sustancia 6) El sujeto abandona actividades que antes eran importantes para él, con el fin de estar consumiendo la sustancia o relacionándose con personas que la consuman 7) La incapacidad de mantenerse fuera del consumo de la sustancia, aún siendo consciente de las consecuencias negativas que esto conlleva.

Pero es la búsqueda del sujeto intentando satisfacer sus necesidades la que lo lleve a intentar diferentes opciones para lograr su bienestar, y encuentra en algunas actitudes y sustancias un placer transitorio que lo hace pensar que estas necesidades fueron cubiertas, pero hay necesidades que no tienen su resolución en una actitud o sustancia.

Es frecuente encontrarse con una gran desesperanza sobre el tratamiento o la rehabilitación de la persona que se encuentra en esta dinámica. Una frase común que se escucha entre personal de clínicas especializadas en estos temas es: “Estas personas no cambian”. Aún los mismos pacientes a veces tienen en mente que siempre serán adictos y que esta enfermedad es incurable. También es común encontrar en algunos profesiones de la salud un cansancio crónico, que en ocasiones se manifiesta como desmotivación, y que con el tiempo se convierte en desesperanza, siendo que nuestra función como profesionales de la salud en esta área es el estar alimentando la esperanza al cambio al momento en que la persona reaprende a vivir su vida, sin la dependencia a estas sustancias o actitudes. Mucho de esto podría darse por el tema de las recaídas, las cuales son parte del proceso de rehabilitación, pero que es difícil de entender tanto para la familia, como para el profesional de la salud que va iniciando en esta área de trabajo. La personas que se encuentra en un proceso de rehabilitación por un momento logran apegarse al tratamiento y generar todos los cambios posibles para mantenerse fuera del consumo, pero de repente quizá cuando menos se lo esperaban, cuando todo se encontraba “tan bien”, la persona consume de nuevo defraudando la confianza de sus familiares, de su pareja, de sus hijos, generando un cúmulo de emociones negativas de los familiares hacia la persona y de la persona hacia sí misma: es el gran fracaso, todo lo logrado se derrumbó, el tratamiento no funcionó; pero dejamos de lado las habilidades que la persona desarrolló en el tiempo que estuvo fuera del consumo, las cuales le pueden ayudar a levantarse de su recaída y continuar en su proceso. Consideramos que es nuestra responsabilidad como profesionales de la salud informar tanto a la persona que iniciará su proceso, como a su familia, la posibilidad de la recaída y darle la orientación de cómo enfrentarla cuando esto suceda, así el proceso se podrá desarrollar con más naturalidad dándole un reencuadre en donde la recaída se vea como una oportunidad para la persona de conocer mejor su conducta adictiva y así pueda trabajar en las áreas que descubrió que lo llevaron a recaer, esto con la ayuda de la institución, el psicoterapeuta y la familia o red de apoyo. Hay diferentes razones por las cuales se cree que las personas que se encuentran en un proceso de rehabilitación recaen. Una puede ser el regresar al mismo medio ambiente en el cual se desarrolló la adicción, la terapia familiar habla de cómo la familia puede desarrollar de manera inconsciente en un integrante la conducta adictiva, para así darle un sentido al funcionamiento de la familia. Stanton y Todd (1997) mencionan como objetivo terapéutico la emancipación de la persona que se encuentra en esta dinámica, siendo el reto de la terapia el poder involucrar a la familia de la persona para trabajar la restructuración de la jerarquía y el distanciamiento, por lo cual consideramos de suma importancia el involucrar a la familia y así poder trabajar también en esa necesidad que está buscando satisfacer con esta manera de relacionarse.

Las neurociencias también ayudan a entender cómo la conducta adictiva funciona en nuestro sistema nervioso. Redolar Ripoll (2008) dice que el uso compulsivo y persistente de una sustancia se puede entender en base a los mecanismos moleculares y celulares que se generan en diferentes circuitos cerebrales asociados con la memoria, y que la naturaleza del refuerzo al parecer se procesa de forma diferente por neuronas en diferentes estructuras

cerebrales, las cuales detectan y perciben estos reforzadores para el control de la conducta dirigida a un comportamiento determinado. El sustrato nervioso del refuerzo es un sistema modulador que facilita los procesos cognitivos de aprendizaje y memoria. En este proceso la dopamina es un elemento fundamental, al parecer la persistencia a la conducta adictiva se da por los mecanismos moleculares y celulares que generan memorias asociativas a largo plazo en algunas partes del procencéfalo y que son estimuladas por neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo. En ocasiones se dice que a las personas que tienen una adicción no tienen fuerza de voluntad y es por eso que no pueden dejar el consumo o recaen en el mismo, pero lo que Redolar explica ayuda a hacer de lado este tipo de argumentos que no son más que creencias limitantes que impiden la resolución del proceso. El cerebro de una persona que aprendió una conducta adictiva ha generado estructuras neurales permanentes creadas por medio del reforzamiento, lo que hace a esta persona muy susceptible a volver a realizar este aprendizaje cuando se encuentra en un ambiente o viviendo una situación emocional que asocie con el consumo. Es ahí donde el condicionamiento es más fuerte que su voluntad, y el reto como profesionales de la salud que nos enfocamos al área de adicciones, es buscar que esta persona cree nuevas estructuras neurales para actuar de una manera diferente hacia un estímulo al que antes estaba condicionada para consumir o realizar cierta conducta. La hipótesis propuesta es que si la persona logra identificar cuál es la o las necesidades que lo llevaron a experimentar el consumo de alguna sustancia o alguna conducta con la esperanza de lograr esta satisfacción, entonces podrá identificar cuáles son sus carencias emocionales y así hacerse responsable de satisfacerlas sin la necesidad de un agente artificial o un rito conductual que lo lleve a este círculo vicioso de la conducta adictiva, a través de nuevas conexiones neuronales establecidas por plasticidad cerebral.

Abraham Maslow (1943) plantea la jerarquía de las necesidades humanas, las cuales esquematiza en una pirámide de 5 niveles, y defiende que conforme el ser humano va satisfaciendo las necesidades de cada nivel, va avanzando hasta llegar a la autorrealización. Los niveles de necesidades los divide de la siguiente manera: 1) Necesidades básicas. 2) Necesidades de seguridad y protección. 3) Necesidades sociales. 4) Necesidades de estima. 5) Autorrealización. La imposibilidad de satisfacer algunas de estas necesidades generan dificultades en las personas, quienes, al verse frustradas por no poder lograr esta satisfacción, buscan diferentes alternativas para apalear las emociones que surgen. Hay casos donde la persona vive en la calle y se le dificulta satisfacer su necesidad de comer, y aprendió que al consumir alguna sustancia, el hambre, la sed y el cansancio puede aminorar y así puede buscar la manera de sobrevivir. O bien, personas que en su familia corren peligro por parte de sus mismos integrantes, lo que los lleva a buscar esta protección en grupos de personas que viven algo parecido y en donde encuentran en el consumo de sustancias y conductas una amalgama que los une como familia. Personas con dificultades para socializar que encontraron en el consumo de alguna sustancia esa fluidez y seguridad que nunca habían experimentado, encontrando ese reforzador y ese nuevo aprendizaje. En la mayoría de los casos se podría decir que todos presentan autoestima baja, ya que la misma familia y sociedad tendemos a juzgar a las personas que se encuentran en esta dinámica, sin muchas veces pensar que atrás de esta conducta hay una historia de necesidades sin satisfacer que los llevaron a buscar esta manera de vivir. Al preguntarles a personas con dependencia a la heroína cuál fue la razón por la cual iniciaron en su consumo, la mayoría referían que el ambiente, sobre todo las amistades. Pero avanzando en las sesiones descubríamos que habían vivido muchas carencias en cuanto a ir satisfaciendo sus necesidades, y podría ser que aún cuando la persona misma aceptaba que había tenido estas dificultades, negaba que lo vivido lo haya influenciado para iniciar en el consumo de esta sustancia, y se observaba mucha resistencia en cuanto a hablar de estas carencias, o si lo hablaban, era de una manera muy racional, evitando tocar la emoción del suceso. Al ir implementado las técnicas de la psicoterapia Ericksoniana, podemos observar cómo es más fácil que la persona pueda contactar con esta emoción y darle un reencuadre positivo por medio de la hipnosis, ya que esta técnica terapéutica ayuda a estar más en contacto con el hemisferio derecho del cerebro, el cual es intuitivo, emocional y sensitivo, lo cual evita el estar debatiendo de manera racional con la persona, y ella misma podía experimentar estas emociones o identificar ciertas necesidades insatisfechas.

Hipnosis y el sistema nervioso

La Asociación Americana de Psicología (APA, 2005) ha consensuado una definición académica sobre la hipnosis: “la hipnosis es un procedimiento mediante el cual una persona (el sujeto) es guiado por otra persona (el hipnotizador) para responder a sugestiones que implican cambios en su experiencia subjetiva, alteraciones en la percepción, sensación, emoción y o conducta”.

Rossi et al. (2008) explica cómo es que la hipnosis funciona en nuestro sistema nervioso corroborando cómo la nueva información sensorial es canalizada a través del córtex hacia el hipocampo. En ese momento el hipocampo está online aprendiendo esta información, más tarde cuando el hipocampo se encuentra offline, probablemente durante el sueño, repite la información almacenada hacia el córtex, al cual lo consideran un aprendiz lento, capaz de almacenar recuerdos duraderos como resultado de la repetición de la información del hipocampo. Este diálogo psicobiológico es el cual tratamos de emular buscando facilitar esta comunicación entre el hipocampo y el córtex por medio de hipnosis, la cual genera un estado offline en la persona. El psicoterapeuta da a la persona pensamiento novedosos y experiencias emocionales, las cuales más tarde se transmitirán por medio del hipocampo y el córtex durante el sueño y las ensoñaciones generando la expresión genética dependiente de la actividad y la plasticidad cerebral, lo que crea un nuevo aprendizaje (Rossi & Rossi, 2008).

Con la herramienta de la hipnosis no sólo podemos evitar la resistencia de la persona con el fin de reencuadrar las emociones relacionadas a su necesidad no satisfecha, sino que además se logra generar nuevas estructuras neurales dando por añadidura aprendizajes que refuercen de manera positiva lo que anteriormente se percibía como una limitación. Erickson postuló que la hipnosis es una herramienta que ayuda a generar la habilidad de la persona para comunicarse con su inconsciente, o dicho en otras palabras, es sólo un medio por el cual se puede lograr. Describía el inconsciente como un gran almacén en donde está toda la información de nuestra vida, e incluso hay muchos aprendizajes y habilidades que desconocemos que adquirimos de manera inconsciente, desde que la persona aprende que dentro de sus capacidades tiene toda esta información y que puede utilizarla para generar nuevos aprendizajes, estamos empoderando y dándole esperanza. Decía que dentro de cada persona están todos los recursos necesarios para crecer (Havens, 2003).

Gracias a Erickson tuvimos una visión diferente sobre el concepto del inconsciente, con una perspectiva más positiva en donde podemos utilizar sus mecanismos para trabajar dentro de un trance hipnotico. Teresa Robles, fundadora del Centro Ericksoniano de México, adapta las técnicas de la psicoterapia ericksoniana a México, haciendo nuevas aportaciones que cortan a la medida de la cultura mexicana estos procesos terapéuticos, formantando más conexiones neuronales y generando el cambio de manera permanente y protegida. Muchas son sus aportaciones, por ejemplo: el aprovechamiento del uso eficiente del lenguaje a través de una mirada antropológica, dando lugar a lo que llama las “palabras protectoras” entremezcladas durante los trances hipnóticos para proteger y agilizar el cambio (Robles, 2004); o bien, la propuesta de una psicoterapia basada en la sabiduría universal, la cual postula que dentro de cada persona tenemos todos los recursos para resolver las dificultades y que en cada partícula de nosotros tenemos la información de todo el Universo, apoyándose en el paradigma holográfico (Pribram et al., 1987), así como también en la teoría de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake ( 2011) quien postula que toda la información de la humanidad se encuentra almacenada y en constante actualización en estos campos, a los cuales podemos tener acceso. La idea de contar con una Sabiduría Universal Todopoderosa dentro de cada individuo es un concepto (como lo es el inconsciente), pero además lleva implícita una disociación del individuo, así como una sugestión hipnótica de gran poder.

Teresa Robles (2004) también toma el proceso de respiración como una metáfora de cambio automático y de acomodo de emociones reprimidas para que las imágenes que se dan en el trance se modifiquen de manera saludable. Varios estudios revelan que el enfocarnos en la respiración hace que afrontemos los retos en lugar de evitarlos, esta respuesta está correlacionada con el aumento de la actividad del área frontal izquierda de la corteza cerebral cuando se aplica este tipo de práctica (Urry, et al., 2004).

Edwin Yager (1985) explica cómo es que estamos condicionados por nuestros aprendizajes previos y tomamos decisiones en base a esta información, pero así como lo aprendimos tenemos la habilidad de reaprender e incorporar nuevos a aprendizajes. En su esquema de trabajo utiliza la técnica de regresión para que la persona haga consiente lo que de manera inconsciente aprendió como dificultad y después reaprender nuevas formas saludables para cambiar su conducta evolucionando dicha parte que estaba antes atorada. Es así como nos basamos en estos diferentes esquemas psicoterapéuticos para trabajar la conducta adictiva. Claro que para que lograr cualquier cambio es sumamente importante la motivación. El modelo desarrollado por Prochaska y DiClemente (1982) nos puede ayudar a identificar en qué estadio del cambio se encuentra el individuo y así poder trazar el esquema de trabajo.

Esquema de trabajo propuesto

Se expone el siguiente esquema de trabajo a realizarse en una sola sesión, el cual está enfocado a acompañar al individuo a generar nuevos aprendizajes que le permitan detener el ciclo o romper el patrón de una conducta adictiva, utilizando sus propios recursos internos. 1) Buscar a través de la conversación en qué necesidades según la escala de Maslow se encuentran las insatisfacciones.

2) Realizar un ejercicio de señales ideomotoras y disociación mediante el uso de las manos y la focalización (Rossi, 2008), para iniciar un proceso de recuperación de recursos internos: el hecho de que el paciente observe y sienta que su inconsciente y su Sabiduría Universal se comunica por medio de sus manos es una poderosa sugestión.

3) Regresión mediante terapia subliminal (Yager, 1985): se hace la búsqueda de la o las partes de la persona que aprendió la conducta adictiva y que condicionó el comportamiento, desde su origen para posteriormente reprogramarla hacia una evolución que le permita funcionar de manera saludable en el presente.

4) Transofrmación de creencias limitantes a facilitantes (Robles, 2005): una vez que entendió el cómo aprendió esta conducta, se trabaja el renovar las creencias antiguas y limitantes, por las actuales, más saludables y sin la necesidad de la conducta adictiva.

5) Sanara heridas y digerir emociones indigestas (Robles, 2005): trabajar con el símbolo de las heridas en un canal visual (y ya no kinestésico), y liberar las emociones que se reprimieron y quedaron atrapadas con los antiguos aprendizajes, para así transformarlos de manera saludable durante el trance hipnótico, en nuevas estructuras neuronales mediante la plasticidad cerebral.

6) Recuperar el amor incondicional (Robles, 2005): que la persona se visualice en todas sus edades, y se prometa amor incondicional, trabajando el perdón y la aceptación, como el tener una relación saludable con ella misma.

7) Proyección a futuro (Short, 2006): la persona se imagina de ahora en adelante viviendo sin la necesidad de estar repitiendo la conducta adictiva, para anclar una sugestión posthipnótica e instalar una realidad interna diferente que le permita expresar una conducta diferente en la realidad externa, así como también reafirmar esperanza y resiliencia.

Después de la primera sesión (propuesta anterior), es muy importante que la persona continúe trabajando en más sesiones de psicoterapia para seguir resolviendo todo lo que se encontró durante dicha sesión, además por supuesto de trabajar con la familia, quien también forma parte de la dinámica de esta conducta, además de que la persona se auxilie en un grupo de apoyo en el cual se sienta cómodo.

Al explicarle a la persona sobre su inconsciente y su sabiduría universal que ella puede aprender a comunicarse con todos estos recursos internos, se le da control sobre algo que sentía antes imposible de controlar.

El esquema de trabajo propuesto además refuerza la posibilidad de que la persona por sí misma continúe el trabajo, ya que cada técnica son proceso de autohipnosis, que se le enseñarán como herramientas de vida.

No es la intención decir que con este esquema psicoterapéutico el problema de la conducta adictiva ha terminado, pero sin duda es un esquema ya probado por nosotros que ayuda mucho a la persona a entender un poco más sobre su conducta adictiva y así poder trazar un plan de tratamiento más cortado a su medida.

Después de este primer acercamiento, el terapeuta y el paciente pueden enfocarse sobre la necesidad o necesidades insatisfechas que se hayan encontrado. Uno de los objetivos que emanan de la presente propuesta, es documentar suficientes casos en que este esquema se haya aplicado, para así poder contrastar los resultados con los esquemas de terapia tradicional. La hipnosis terapéutica debe ser tomada en cuenta para trabajar en estos casos, sin importar el corte psicoterapéutico del profesional de la salud que trabaje en esta área.

Referencias bibliográficas

American Psychological Association: Division 30 Bulletin: Psychological Hypnosis: 2005 Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington: Asociación Americana de Psiquiatría. Havens, R. A. (2003). The wisdom of Milton H. Erickson. Human behavior & psychotherapy. Wales: Crown House Publishing. Maslow, A. (1943). A theory of human motivation. Psychological review, 50(4), 370. Prochaska J, DiClemente C. Transactional therapy: toward a more integrative model of change. En: Psichoterapy: theory, research and practice 1982; 19:276-288 Redolar Ripoll, D. (2008). Cerebro y adicción. Barcelona: UOC. Robles, T. (2004). La magia de nuestros disfraces. México: Alom Editores. Robles, T. (2005). Manual de grupo de crecimiento. México: Alom Editores. Rossi, E., & Rossi, K. (2008). La nueva neurociencia de la psicoterapia, la hipnosis terapéutica y la rehabilitación: Un diálogo creativo con nuestros genes. Los Osos. Sheldrake, R. (2011). Una nueva ciencia de la vida. La hipótesis de la causación formativa. Barcelona: Kairós. Short, Dan. (2006). Estrategias psicoterapéuticas de Milton H. Erickson. México: Alom Editores Stanton, D., & Todd, T. (1997). Terapia familiar del abuso y adicción a las drogas. Barcelona: Gedisa. Urry, H. L., Nitschke, J. B., Dolski, I., Jackson, D. C., Dalton, K. M., Mueller, C. J., ... & Davidson, R. J. (2004). Making a life worth living: Neural correlates of well-being. Psychological science, 15(6), 367-372. Wilber, K., Bohm, D., Pribram, K., Ferguson, M., & Capra, F. (1987). El paradigma holográfico: una exploración en las fronteras de la ciencia. Editorial Kairós. Yager, Edwin. (1985). Subliminal Therapy. San Diego: Subliminal Training Institute Inc. Investigación


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