¿Dios está en el cerebro?

“El cerebro es el mismo peso de Dios”

Emily Dickinson

(Amherst, Massachusetts, EE.UU., 1830 - 1886)

Según el INEGI en México existen registradas seis mil 484 asociaciones religiosas, es común que en nuestra cultura la mayoría de las personas tengan una creencia religiosa o fe, en el mundo miles de personas se congregan cada día para orar, pedir o agradecer en derredor de un templo, una figura o una idea de ser que nos trascienda.

En esta idea de ser supremo se deposita la esperanza de un futuro mejor, tal vez la sanación de un ser querido, o la esperanza de una mejor vida después de la muerte. Diferentes datos antropológicos refieren una búsqueda de un ser superior en diferentes culturas primitivas y avanzadas durante miles de años, para algunas personas esto se interpreta como sugerencia de que algunas estructuras básicas en el cerebro necesitan de Dios, otros argumentan que la religiosidad es un artefacto de la evolución.


Símbolos de algunas religiones

Durante mucho tiempo el campo de la psicología y las neurociencias se han resistido a estudiar los campos de religión y espiritualidad, sin embargo en la actualidad estas áreas inexploradas han llamado la atención de algunos científicos, tal es el caso de la Universidad de Oxford que ha creado un centro multidisciplinario que estudia las bases neurobiológicas de las creencias (religiosas u otras) y cómo estas afectan nuestros estados de conciencia y sentimientos.



Ejemplo de una neuroimagen



En algunos de sus experimentos se han utilizado las neuroimágenes funcionales para observar los cambios que ocurren en el cerebro cuando una persona está rezando o experimentando algún tipo de experiencia religiosa.

Por ejemplo, en un estudio se examinó la actividad cerebral cuando las personas rezaban y se observó la aparición de ondas Gamma, cabe decir que los neurocientíficos están empezando a descubrir más datos sobre este tipo de onda, pero hasta no hace mucho apenas se sabía demasiado. Es más, resulta muy difícil captarla en los electroencefalogramas. Hablamos de un tipo de onda que se origina en el tálamo y se mueve desde la parte posterior del cerebro hacia adelante y a una velocidad increíble.

  • Se relaciona con tareas de un alto procesamiento cognitivo.

  • Tiene que ver con nuestro estilo de aprendizaje, con la capacidad de asentar información nueva y también con nuestros sentidos y percepciones.

  • Se sabe, por ejemplo, que las personas con problemas mentales o de aprendizaje tienden a tener una actividad en la onda gamma menor que la media.

  • Los estados de felicidad evidencian también picos elevados en este tipo de onda.

  • La fase del sueño REM también suele caracterizarse por una alta actividad de este rango de frecuencias.


Ondas cerebrales

La pregunta a la que pueden remitirse los estudios neurocientíficos no se corresponde con cuestiones ligadas a cada una de las creencias religiosas, sino a temas más básicos: ¿por qué los seres humanos experimentamos la religión?, ¿qué procesos neuronales se activan en el tránsito de esa experiencia? Por ejemplo, durante la meditación, los lóbulos parietales, que procesan nuestro sentido de orientación y conocimiento de uno mismo, disminuyen casi por completo su actividad. También baja la actividad de la amígdala, una región involucrada en el proceso del miedo. A medida que la tecnología de neuroimágenes avance y los tests cognitivos sean cada vez más avanzados, podremos discriminar, del mismo modo, cómo las sensibilidades creativas y religiosas interactúan.


Existe evidencia de que las personas creyentes viven más y mejor. Algunos investigadores sugieren que en esto podría haber una ventaja evolutiva, ya que no se trata necesariamente de creer en tal a cual sentido, sino en poseer un cerebro con capacidad para tener fe: Pero aunque los científicos avancen en esta área, posiblemente nunca resuelvan el gran dilema: si nuestras conexiones en el cerebro crean a Dios o si Dios crea nuestras conexiones cerebrales.


Referencias.

  1. Castro, C. (2015). Manual del terapeuta para trabajar con depresión. Trabajo con depresión, (pág. 37). Portugal.

  2. Kolb, B., & Whishaw, I. Q. (2016). Neuropsicología Humana. México: Panamericana.

  3. Manes, F., & Niro, M. (2014). Usar el Cerebro. Conocer nuestra mente para vivir mejor. Buenos Aires: Paidós.

  4. Ramachandran, V. S. (2017). Lo que el cerebro nos dice. España: Paidós.

  5. Robles, T. (2014). Concierto para cuatro cerebros en psicoterapia. México: Alom Editores.



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